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Lectura orante del Evangelio del Jueves de la Semana 5 de Cuaresma: Juan 8,51-59


Llénanos e inúndanos, Señor, con tu Santo Espíritu en este momento de oración que te dedicaremos utilizando tu Palabra como inspiración; para que acogiendo el mensaje que en ella Tú nos comunicas, podamos convertirlo en obra de bien y salvación en nuestro diario vivir. Amén.

1. Lectura

a) Texto del día

Juan 8,51-59: En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: «En verdad, en verdad os digo: si alguno guarda mi Palabra, no verá la muerte jamás». Le dijeron los judíos: «Ahora estamos seguros de que tienes un demonio. Abraham murió, y también los profetas; y tú dices: ‘Si alguno guarda mi Palabra, no probará la muerte jamás’. ¿Eres tú acaso más grande que nuestro padre Abraham, que murió? También los profetas murieron. ¿Por quién te tienes a ti mismo?». Jesús respondió: «Si yo me glorificara a mí mismo, mi gloria no valdría nada; es mi Padre quien me glorifica, de quien vosotros decís: ‘Él es nuestro Dios’, y sin embargo no le conocéis, yo sí que le conozco, y si dijera que no le conozco, sería un mentiroso como vosotros. Pero yo le conozco, y guardo su Palabra. Vuestro padre Abraham se regocijó pensando en ver mi día; lo vio y se alegró». Entonces los judíos le dijeron: «¿Aún no tienes cincuenta años y has visto a Abraham?». Jesús les respondió: «En verdad, en verdad os digo: antes de que Abraham existiera, Yo Soy». Entonces tomaron piedras para tirárselas; pero Jesús se ocultó y salió del Templo.

b) Contexto histórico y cultural

Prosigue la polémica de los judíos con Jesús en el Templo de Jerusalén, donde el Señor ha acudido en ocasión de una de las fiestas religiosas judías. En el pasaje de hoy, Jesús continúa exhortándoles a guardar su palabra, lo que genera entre los judíos una agresión de tal envergadura que obliga a Jesús a huir del lugar.

2. Meditación (para leer lenta y pausadamente; deteniéndose a meditar y saborear cada palabra, cada verso y cada estrofa, relacionándolos con el Evangelio del día y con nuestra vida)

Jesús es Palabra de vida

Jesús es Palabra de vida;
con ella vencemos la muerte;
oráculo en la torre fuerte,
sostén de quien le da acogida.

Porque todo el que a Él le siga
se está aproximando a la fuente
de su voz, el límpido efluente
que emana la gracia bendita.

Es nueva existencia florida
guardar sus mandatos, conscientes
que Él caminará siempre al frente
previniendo nuestras caídas.

Es suya la gloria divina,
que el Padre le dio desde siempre;
que le escuchen, dijo a la gente,
¡no le coloquemos sordina!

3. Oración

He estudiado tu Palabra;
me has mostrado tu camino;
dame ahora, Señor, la fuerza
y la abundancia de tu Espíritu
para guardarla y seguirte.
Amén.

4. Contemplación (en un profundo silencio interior nos abandonamos por unos minutos de un modo contemplativo en el amor del Padre y en la gracia del Hijo, permitiendo que el Espíritu Santo nos inunde. En resumen, intentamos prolongar en el tiempo este momento de paz en la presencia de Dios).

5. Acción

Guardar la Palabra de Dios,
siguiendo a Jesús,
es mi compromiso de hoy...
y siempre;
lo cumpliré con la ayuda de Dios.
Amén.