Sean bienvenidos a nuestra página que contiene mensajes con doctrina y espiritualidad cristiana provenientes de los documentos de la Iglesia, de los escritos de santos, y de autores tanto clásicos como contemporáneos, donde también aparece algo de nuestra humilde autoría. Vengan regularmente; aquí siempre encontrarán palabras de vida eterna

Lectura orante del Evangelio del Domingo (Ciclo A) de la Semana 2 de Cuaresma: Mateo 17,1-9


Al orar los Santos Textos

Al orar los Santos Textos,
tu Espíritu Santo dame,
para que en mi derrame
sus dones manifiestos,
y yo acepte bien dispuesto
lo que hoy se me proclame,
Señor, con tu mensaje,
y lo viva bien contento.

Amén.

1. Lectura

a) Texto del día

Mateo 17,1-9: En aquel tiempo, Jesús toma consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y los lleva aparte, a un monte alto. Y se transfiguró delante de ellos: su rostro se puso brillante como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. En esto, se les aparecieron Moisés y Elías que conversaban con Él. Tomando Pedro la palabra, dijo a Jesús: «Señor, bueno es estarnos aquí. Si quieres, haré aquí tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías».

Todavía estaba hablando, cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra y de la nube salía una voz que decía: «Éste es mi Hijo amado, en quien me complazco; escuchadle». Al oír esto los discípulos cayeron rostro en tierra llenos de miedo. Mas Jesús, acercándose a ellos, los tocó y dijo: «Levantaos, no tengáis miedo». Ellos alzaron sus ojos y ya no vieron a nadie más que a Jesús solo. Y cuando bajaban del monte, Jesús les ordenó: «No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre haya resucitado de entre los muertos».

b) Contexto histórico y cultural

Luego de haber recorrido ampliamente la región de Galilea, con eventuales incursiones en los territorios paganos aledaños, Jesús está a punto de emprender un crucial viaje a la región de Judea y a la capital Jerusalén, donde le espera la cruz. En este pasaje de la transfiguración, el objetivo de Jesús es mostrar un avance de su gloria a los tres discípulos más cercanos a él, para fortalecer la fe de ellos, ante la prueba que habrían de pasar al tener que ver a su maestro sufriendo en la cruz.

2. Meditación (para leer lenta y pausadamente; deteniéndose a meditar y saborear cada palabra, cada verso y cada estrofa, relacionándolos con el Evangelio del día y con nuestra vida)

De tus tres amigos, aquel terror

De tus tres amigos, aquel terror,
quisiera tener en mi memoria:
Moisés y Elias, sagrada historia;
de tus vestidos, el resplandor;
desde la nube, la sagrada voz,
que, de tu Palabra, la victoria,
ya anunciaba como trayectoria
para poder vencer al tentador.

Transfigúrame a mi, por favor,
te pido como pausa expiatoria,
como una linea divisoria;
así, con fe, te seguiré con ardor;
y muy lleno de ti, tras el sopor,
habiendo contemplado tu gloria,
a todos, con jubilosa euforia,
anunciaré que tú eres el Señor.

Amén.

3. Oración

Que pueda contemplar tu gloria

Señor, que pueda contemplar tu gloria,
al manifestarte a mi como a esos tres,
y que ese anticipo dado en la historia,
al igual que a ellos, Tú a mí me lo des
hoy, y que sea permanente la euforia.

Amén.

4. Contemplación (en un profundo silencio interior nos abandonamos por unos minutos de un modo contemplativo en el amor del Padre y en la gracia del Hijo, permitiendo que el Espíritu Santo nos inunde. En resumen, intentamos prolongar en el tiempo este momento de paz en la presencia de Dios).

5. Acción

A escuchar al Hijo amado del Padre,
y a contemplar su gloria,
estoy llamado en este día.
Tu Santo Espíritu me ayude a hacerlo, Señor.
Amén.