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Lectura orante del Evangelio del Martes de la Semana 7 del Tiempo Ordinario: Marcos 9,30-37


Padre Santo, en el nombre de tu Hijo Jesús, pedimos la acción de tu Espíritu Santo en los que vamos a orar con tu Palabra en este momento, para captar el sentido del mensaje que nos quieres transmitir y para aplicarlo en la vida de cada uno de nosotros. Amén.

1. Lectura

a) Texto del día

Marcos 9,30-37: En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos iban caminando por Galilea, pero Él no quería que se supiera. Iba enseñando a sus discípulos. Les decía: «El Hijo del hombre será entregado en manos de los hombres; le matarán y a los tres días de haber muerto resucitará». Pero ellos no entendían lo que les decía y temían preguntarle.

Llegaron a Cafarnaúm, y una vez en casa, les preguntaba: «¿De qué discutíais por el camino?». Ellos callaron, pues por el camino habían discutido entre sí quién era el mayor. Entonces se sentó, llamó a los Doce, y les dijo: «Si uno quiere ser el primero, sea el último de todos y el servidor de todos». Y tomando un niño, le puso en medio de ellos, le estrechó entre sus brazos y les dijo: «El que reciba a un niño como éste en mi nombre, a mí me recibe; y el que me reciba a mí, no me recibe a mí sino a Aquel que me ha enviado».

b) Contexto histórico y cultural

Jesús utiliza la comparación con un niño, que nada pretende y poco es tenido en cuenta, para ilustrar a sus discípulos, que después de varias enseñanzas catequéticas acerca de la cruz y la relación con su mesianismo, han seguido sin entender; hasta el punto de que la preocupación que muestran en la conversación que sostienen entre ellos versa acerca de la importancia del lugar que ocupan.

2. Meditación (para leer lenta y pausadamente; deteniéndose a meditar y saborear cada palabra, cada verso y cada estrofa, relacionándolos con el Evangelio del día y con nuestra vida)

Tan importante como un niño

Tan importante como un niño
que poco aspira y no se nota,
que nada tiene, que poco importa,
y que por nadie es distinguido
porque no pretende vedetismo
ni su comportamiento alborota;
así es aquel que no acogota,
que no pretende perfecto aliño,
de pecado, es como lampiño,
que trata bien a su compatriota,
al extranjero nunca lo explota,
y expresa a todos su cariño.

Ese es un infante para Cristo,
humildad es lo que de él brota;
Dios le librará de la derrota,
y al Padre podrán ver sus ojitos.

3. Oración

Sencillez y humildad te pido

Sencillez y humildad te pido,
que no pretenda ser el primero,
ni apocar a mis compañeros;
que yo sea el último del nido,
y que sirva a los que conmigo
también han nacido de nuevo.

Amén.

4. Contemplación (en un profundo silencio interior nos abandonamos por unos minutos de un modo contemplativo en el amor del Padre y en la gracia del Hijo, permitiendo que el Espíritu Santo nos inunde. En resumen, intentamos prolongar en el tiempo este momento de paz en la presencia de Dios).

5. Acción

Al servicio estoy llamado en este día;
a no pretender brillar yo,
sino que brilles tú, Señor;
y a todos servir.
Amén.