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Lectura orante del Evangelio del Jueves de la Semana 3 del Tiempo Ordinario: Marcos 4,21-25


Señor, al orar con tu Palabra, pedimos que el Espíritu Santo nos ayude para poder interpretarla digna y adecuadamente, y que nos fortalezca y anime a convertir en obra en nuestra vida lo que hoy leamos y oremos con ella. Amén.

1. Lectura

a) Texto del día

Marcos 4,21-25: En aquel tiempo, Jesús decía a la gente: «¿Acaso se trae la lámpara para ponerla debajo del celemín o debajo del lecho? ¿No es para ponerla sobre el candelero? Pues nada hay oculto si no es para que sea manifestado; nada ha sucedido en secreto, sino para que venga a ser descubierto. Quien tenga oídos para oír, que oiga».

Les decía también: «Atended a lo que escucháis. Con la medida con que midáis, se os medirá y aun con creces. Porque al que tiene se le dará, y al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará».

b) Contexto histórico y cultural

Jesús continúa enseñando. Sentado en una barca habla a la gran multitud que le seguía, y que se encuentra en la orilla del lago o mar de galilea; les habla empleando parábolas; el tema central del mensaje es sobre el Reino y la Palabra de Dios.

2. Meditación (para leer lenta y pausadamente; deteniéndose a meditar y saborear cada palabra, cada verso y cada estrofa, relacionándolos con el Evangelio del día y con nuestra vida)

Como centelleante rayo

Como centelleante rayo
que en medio de la noche
llena de claridad el prado,
la Palabra de Dios expone
lo que saber necesitamos.
Descubre las intenciones
y lo que hemos ocultado;
por eso puede ser que roce
con corazones malsanos.
Pero si con amor se acoge,
nosotros nos beneficiamos:
llena de justicia el orbe,
nos lleva a vivir amando,
y a que el espíritu goce.

3. Oración

Tu Palabra sea mi luz, Señor;
que pueda con ella iluminar siempre mi vida,
y que mis acciones no la oculten nunca.
Amén.

4. Contemplación (en un profundo silencio interior nos abandonamos por unos minutos de un modo contemplativo en el amor del Padre y en la gracia del Hijo, permitiendo que el Espíritu Santo nos inunde. En resumen, intentamos prolongar en el tiempo este momento de paz en la presencia de Dios).

5. Acción

Acudir a la luz de tu Palabra, Señor, es mi acción de este día;
elevarla para que pueda también iluminar a otros,
tiene que ser un objetivo de toda la vida.
Amén.