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Lectura orante del Evangelio del Martes de la Semana 1 de Adviento: Lucas 10,21-24


Envía, Señor, tu Santo Espíritu para que nos inunde en la lectura orante de tu Palabra en este día, y así podamos fortalecernos con ella y conocer tu voluntad. Amén.

1. Lectura

a) Texto del día

Lucas 10,21-24: En aquel momento, Jesús se llenó de gozo en el Espíritu Santo, y dijo: «Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito. Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre; y quién es el Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar». Volviéndose a los discípulos, les dijo aparte: «¡Dichosos los ojos que ven lo que ven! Porque les digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que ustedes ven, pero no lo vieron, y oír lo que ustedes oyen, pero no lo oyeron».

b) Contexto histórico y cultural

Luego de algunos tropiezos en su propia localidad, con sus propios parientes, y bajo el acoso constante de escribas y fariseos, Jesús ha decidido emprender su gran marcha a Jerusalén, que habría de terminar con su sacrificio. Para ello instruye a un grupo ampliado de discípulos, setenta y dos, para que le precedan y anuncien la Buena Noticia de la salvación en algunos lugares por donde habría de pasar el Señor. Este grupo ha regresado gozoso por el cumplimiento de la misión encomendada, y Jesús agradece al Padre por ese momento histórico, donde los humildes y sencillos, no los sabios e inteligentes, han sido los instrumentos usados por Dios.

2. Meditación (para leer lenta y pausadamente; deteniéndose a meditar y saborear cada palabra, cada verso y cada estrofa, relacionándolos con el Evangelio del día y con nuestra vida)

Contraste

No les gusto el contraste,
no les agradó quien vino;
en lugar de cuna de oro,
sobre pajas nace el niño;
su maestro no es escriba,
tampoco ningún rabino,
su madre y un carpintero
a él le enseñan el camino;
esperan un rey de esplendor
y llega un campesino;
su montura no es un corcel,
anda a pies o en un burrito.
De ellos, vana fue la espera,
sólo fue un tiempo perdido;
no pudieron reconocer
que, de Dios, ese era el Hijo;
pero para los pequeños
que le aguardan como amigo
Jesús hoy sigue viniendo
cuando el corazón le abrimos.

Amén.

3. Oración

Dame humildad, Señor,
dame hoy un corazón manso,
dame la sencillez de los tuyos,
dame la dicha de ser considerado "pequeño" por ti;
ayúdame a disminuir, para que crezcas tú en mí
y conocer plenamente al Padre, revelado por ti.
Amén.

4. Contemplación (en un profundo silencio interior nos abandonamos por unos minutos de un modo contemplativo en el amor del Padre y en la gracia del Hijo, permitiendo que el Espíritu Santo nos inunde. En resumen, intentamos prolongar en el tiempo este momento de paz en la presencia de Dios).

5. Acción

Verte a ti, Señor, en los "pequeños"
es mi compromiso de hoy;
y esto debe manifestarse en mí
en la practica de la caridad.
Amén.