Ante Ti, Señor

(De "Oraciones para rezar por la calle" por Michel Quoist)

El principiante necesita palabras, imágenes, ideas que mantengan en pie su oración, pero paso a paso éste se da cuenta de que todas estas muletas son más bien obstáculos que se oponen a su «contacto» con Dios.

Cristo al «cautivar» al militante le hace ver que es inútil hablar, imaginar o pensar, trátese de lo que se trate.

Sólo hay un camino: Dejarse «trabajar» por Dios.

Ponerse delante de Él sin intermediario alguno. He aquí el medio más seguro para encontrarle, para dar con Él cuando nos invite.

Pero cuidado. Pasividad no es lo mismo que olvido de los hombres.

Al contrario, el militante cargado con todos los hermanos que ha tomado a su cargo, debe llevarles sin aspavientos hasta Dios.

Amigo de Dios. Amigo de los hombres. Sólo así realizará el gran encuentro.

Tú, cuando ores entra en tu cuarto y, cerrada la puerta,ora a tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre que ve en lo escondido, te recompensará. Y en vuestras oraciones no seáis charlatanes... (Mt 6,6-7).

Yo de buena gana me gastaré y me desgastaré hasta agotarme por vuestras almas (2 Cor 12,15).

Como nodriza que cuida a sus niños, así llevados de nuestro amor por vosotros, querríamos no sólo daros el Evangelio de Dios, sino aun nuestras propias almas: tanto hemos llegado a quereros (1 Tes 2,7-8).

Estar aquí, ante Ti, Señor, y ya está todo.
Cerrar los ojos de mi cuerpo,
cerrar los ojos de mi alma,
y quedarme así, inmóvil, silencioso,
abrirme ante Ti que estás abierto a mí,
estar presente a Ti, el infinito presente.

Yo acepto, Señor, este no sentir nada
no ver nada
no oír nada,
vacío de toda idea
de toda imagen
en la noche.

Heme aquí simplemente
para encontrarte sin obstáculo
en el silencio de la Fe,
ante Ti, Señor.

Pero, Señor, no estoy solo,
ya no puedo volver a estar solo,
soy multitud, Señor,
pues los hombres me habitan.

Yo los he encontrado
y ellos han penetrado en mí
se han instalado en mí,
me han atormentado,
me han traído problemas,
me han comido,
y yo los he dejado, Señor, para que ellos se alimenten y descansen.

Y ahora te los traigo al presentarme a Ti.
Heme aquí, Señor,
helos aquí
ante Ti, Señor.