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Quédate conmigo

(Salmo 51,3: Ten piedad de mí, oh Dios, por tu bondad, por tu gran compasión, borra mis faltas)
Estando yo en tinieblas, y de Dios apartado,
con el Padre y el Hijo, tú has sufrido mi pecado.
Redimido fui, pero he vuelto a caer;
renovarme es tu misión, a ti suba mi clamor.

Espíritu Divino, Espíritu de Dios,
conoces mis anhelos y todo mi interior;
requiero tu presencia, me ahogo de dolor;
ven pronto en mi favor, ven Espíritu de Dios.

Defiéndeme del mal, Espíritu de Dios;
restáurame la gracia, Espíritu de Dios;
infunde en mí tus dones, Espíritu de Dios;
produce en mí tus frutos, Espíritu Santo de Dios.

Espíritu, Espíritu; de dones dador;
lléname de tu esencia, Espíritu de Dios.
Espíritu, Espíritu; del caído, auxiliador,
quédate conmigo, regalo santo de Dios.

Para ayudarme estás, Espíritu de Dios;
y a mi encuentro vienes, llenando mi interior;
ya siento tu presencia y de Dios siento el amor;
prolonga este momento, Espíritu Santo de Dios.

Dulce consuelo eres, en mi desesperación;
tu suave soplo es, del tormento, apaciguador:
las angustias cesan, ahora todo es paz y amor;
no me abandones nunca, Espíritu Santo de Dios.

Espíritu, Espíritu; de dones dador;
lléname de tu esencia, Espíritu de Dios.
Espíritu, Espíritu; del redimido, protector,
quédate siempre conmigo, don de dones de Dios.