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El buen Pastor

Juan 10,27-30

En aquel tiempo, dijo Jesús:

-Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre y nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre, que me las ha dado, supera a todos y nadie puede arrebatarlas de la mano de mi Padre. Yo y el Padre somos uno.

REFLEXIÓN:

Estas palabras del Señor que aparecen en el breve parrafo del Evangelio de Juan que hemos citado hoy, se producen como respuesta de Jesús a los judíos en el marco de la celebración de la fiesta de la dedicación del Templo de Jerusalén. Durante una discusión, éstos le habían preguntado si él era el Mesías. Su respuesta es: Jesús es el Pastor enviado por el Padre y sus ovejas lo reconocen como tal. Para ser del rebaño hay que seguir al Pastor. Esto implica que el desconocimiento de su voz es una característica de aquellos que no pertenecen al rebaño.

La figura del pastor y del rebaño es muy usada desde el Antiguo Testamento para representar la relación entre Dios y su Pueblo, debido a que era muy entendida por la cultura israelita; los profetas Jeremías, Ezequiel, Isaías, Amós, y Zacarías la usaron profusamente. El libro de los Salmos emplea igualmente dicha figura, como podemos ver en el conocido Salmo 23; en tanto que el pueblo la entendía y aceptaba con entusiasmo.

Así vemos que en el libro del profeta Ezequiel, Dios condena a los pastores malvados que abusan del pueblo: "Así dice el Señor Yahvé: Aquí estoy yo contra los pastores: reclamaré mi rebaño de sus manos y les quitaré de apacentar mi rebaño. Así los pastores no volverán a apacentarse a sí mismos. Yo arrancaré mis ovejas de su boca, y no serán más su presa." (Ezequiel 34,10).

En el mismo libro se promete un descendiente de David como Buen Pastor: "Yo suscitaré para ponérselo al frente un solo pastor que las apacentará, mi siervo David: él las apacentará y será su pastor." (Ezequiel 34,23).

Ya en el Nuevo Testamento, el propio Jesús utiliza varias veces la relación pastor-rebaño; pero es en este pasaje que estamos viendo hoy, del Evangelio según San Juan, donde se expresa con claridad que él es el Buen Pastor conocido por sus ovejas.

Jesús es el Verbo encarnado, la Palabra; a él estamos llamados a escuchar y seguir; igualmente, él nos oye y acude en auxilio nuestro cuando a él clamamos en nuestra angustia.

Enviado por el Padre a salvar al rebaño, su entrega como Pastor llega al extremo de dar la vida por sus ovejas. Él es el único y verdadero Pastor; aquellos a quienes el Señor ha delegado la función auxiliar de pastoreo del rebaño, sólo pueden ejercerla en su Nombre, en el nombre del verdadero Pastor, para que el desempeño de esa función sea válido y efectivo.

Nosotros somos su pueblo y ovejas de su rebaño, nadie puede ya arrebatarnos la Salvación que nuestro Buen Pastor nos ha dado mediante su Pasión y su Cruz; aceptémosla!!!