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Segundas Vísperas del Domingo de la Semana I del Salterio, en el Tiempo Ordinario


V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo;
como era en el principio, ahora y siempre
por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno:

Quédate con nosotros;
la tarde está cayendo.

¿Cómo te encontraremos
al declinar el día,
si tu camino no es nuestro camino?
Detente con nosotros;
la mesa está servida,
caliente el pan y envejecido el vino.

¿Cómo sabremos que eres
un hombre entre los hombres,
si no compartes nuestra mesa humilde?
Repártenos tu cuerpo,
y el gozo irá alejando
la oscuridad que pesa sobre el hombre.

Vimos romper el día
sobre tu hermoso rostro,
y al sol abrirse paso por tu frente.
Que el viento de la noche
no apague el fuego vivo
que nos dejó tu paso en la mañana.

Arroja en nuestras manos
tendidas en tu busca,
las ascuas encendidas del Espíritu;
y limpia, en lo más hondo
del corazón del hombre,
tu imagen empañada por la culpa.

Salmodia:

Antífona 1: Desde Sión extenderá el Señor el poder de su cetro, y reinará eternamente. Aleluya.

Salmo 109, 1-5. 7. El Mesías, Rey y Sacerdote

Oráculo del Señor a mi Señor:
«Siéntate a mi derecha,
y haré de tus enemigos
estrado de tus pies.»

Desde Sión extenderá el Señor
el poder de tu cetro:
somete en la batalla a tus enemigos.

«Eres príncipe desde el día de tu nacimiento,
entre esplendores sagrados:
yo mismo te engendré como rocío
antes de la aurora.»

El Señor lo ha jurado y no se arrepiente:
«Tú eres sacerdote eterno
según el rito de Melquisedec.»

El Señor a tu derecha, el día de su ira,
quebrantará a los reyes.
En su camino beberá del torrente,
por eso levantará la cabeza.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo;
como era en el principio, ahora y siempre
por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 1: Desde Sión extenderá el Señor el poder de su cetro, y reinará eternamente. Aleluya.

Antífona 2: En presencia del Señor se estremece la tierra. Aleluya.

Salmo 113 A. Israel librado de Egipto: las maravillas del Éxodo

Cuando Israel salió de Egipto,
los hijos de Jacob de un pueblo balbuciente,
Judá fue su santuario,
Israel fue su dominio.

El mar al verlos, huyó,
el Jordán se echó atrás;
los montes saltaron como carneros;
las colinas, como corderos.

¿Qué te pasa, mar, que huyes,
y a ti, Jordán, que te echas atrás?
¿Y a vosotros, montes,
que saltáis como carneros,
colinas, que saltáis como corderos?

En presencia del Señor se estremece la tierra,
en presencia del Dios de Jacob;
que transforma las peñas en estanques,
el pedernal en manantiales de agua.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo;
como era en el principio, ahora y siempre
por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 2: En presencia del Señor se estremece la tierra. Aleluya.

Antífona 3: Reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo. Aleluya.

Cántico de Apocalipsis 19, 1-7. Las bodas del Cordero

Aleluya. La salvación y la gloria y el poder son de nuestro Dios,
porque sus juicios son verdaderos y justos. Aleluya.

Aleluya. Alabad al Señor, sus siervos todos,
los que le teméis, pequeños y grandes. Aleluya.

Aleluya. Porque reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo,
alegrémonos y gocemos y démosle gracias. Aleluya.

Aleluya. Llegó la boda del Cordero,
su esposa se ha embellecido. Aleluya.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo;
como era en el principio, ahora y siempre
por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 3: Reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo. Aleluya.

Lectura breve: 2ª Carta a los Corintios 1, 3-4

¡Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordia y Dios del consuelo! Él nos alienta en nuestras luchas hasta el punto de poder nosotros alentar a los demás en cualquier lucha, repartiendo con ellos el ánimo que nosotros recibimos de Dios.

Responsorio breve:

V. Bendito eres, Señor, En la bóveda del cielo.
R. Bendito eres, Señor, En la bóveda del cielo.
V. Digno de gloria y alabanza por los siglos
R. En la bóveda del cielo.
V. Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
R. Bendito eres, Señor, En la bóveda del cielo.

Cántico Evangélico (Magníficat):

Antífona (dependiendo del domingo del tiempo ordinario, se enuncia una de las siguientes):
5to. Domingo Tiempo Ordinario:
Ciclo A: Vosotros, mis discípulos, sois la sal de la tierra y la luz del mundo.
Ciclo B: Para eso he salido, para traer a todos el mensaje de la salvación.
Ciclo C: «Apártate de mí, Señor, que soy un pecador.» «No temas, Simón Pedro, desde ahora serás pescador de hombres.»
 9no. Domingo Tiempo Ordinario:
Ciclo A: «El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica –dice el Señor – se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca.»
Ciclo B: Jesús dice: «El Hijo del hombre es señor también del sábado.»
Ciclo C: «Os digo que ni en Israel he encontrado tanta fe», dice el Señor.
13er. Domingo Tiempo Ordinario:
Ciclo A: El que encuentre su vida la perderá, y el que pierda su vida por mí la encontrará.
Ciclo B: Entró Jesús en la casa y les dijo: «La niña no está muerta, está dormida.» La tomó de la mano y le dijo: «Niña, levántate.»
Ciclo C: El que echa la mano al arado y sigue mirando atrás no vale para el reino de Dios.
 17mo. Domingo Tiempo Ordinario:
Ciclo A: El reino de los cielos se parece a un comerciante en perlas finas que, al encontrar una de gran valor, se va a vender todo lo que tiene y la compra.
Ciclo B: La gente, al ver el signo que Jesús había hecho, decía: «Éste sí que es el Profeta que tenía que venir al mundo.»
Ciclo C: Pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá. Aleluya.
21er. Domingo Tiempo Ordinario:
Ciclo A: A ti, Simón Pedro, te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo.
Ciclo B: Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna; nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo consagrado por Dios. Aleluya.
Ciclo C: Vendrán muchos de Oriente y Occidente y se sentarán a la mesa de Abrahán, Isaac y Jacob en el reino de los cielos.
25to. Domingo Tiempo Ordinario:
Ciclo A: Id también vosotros a mi viña, y os pagaré lo debido.
Ciclo B: «El primero entre vosotros será vuestro servidor –dice el Señor–, pues el que se humilla será enaltecido.» Aleluya.
Ciclo C: Ningún siervo puede servir a dos amos; no podéis servir a Dios y al dinero.
29no. Domingo Tiempo Ordinario:
Ciclo A: Pagadle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Aleluya.
Ciclo B: El Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por todos
Ciclo C: Cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe en la tierra?
33er. Domingo Tiempo Ordinario:
Ciclo A: Muy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor; como has sido fiel en lo poco, pasa al banquete de tu Señor.
Ciclo B: Verán venir al Hijo de hombre sobre las nubes con gran poder y majestad.
Ciclo C: Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas», dice el Señor.
Magníficat:

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia,
como lo había prometido a nuestros padres,
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo;
como era en el principio, ahora y siempre
por los siglos de los siglos. Amén.

(Se repite la antífona correspondiente)

Preces:

Adoremos a Cristo, Señor nuestro y cabeza de la Iglesia, y digámosle, confiadamente:
Venga a nosotros tu reino, Señor.

Señor, haz de tu Iglesia instrumento de concordia y de unidad entre los hombres
-y signo de salvación para todos los pueblos.

Protege, con tu brazo poderoso, al Papa y a todos los obispos
-y concédeles trabajar en unidad, amor y paz.

A los cristianos concédenos vivir íntimamente unidos a ti, nuestra cabeza,
-y que demos testimonio en nuestras vidas de la llegada de tu reino.

Concede, Señor, al mundo el don de la paz.
-y haz que en todos los pueblos reine la justicia y el bienestar.

Otorga a los que han muerto una resurrección gloriosa
-y haz que gocemos, un día con ellos, de la felicidad eterna.

Padre nuestro...

Oración (dependiendo del domingo del tiempo ordinario, se enuncia una de las siguientes):
5to. Domingo Tiempo Ordinario:
Vela, Señor, con amor continuo sobre tu familia; protégela y defiéndela siempre, ya que sólo en ti ha puesto su esperanza. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
 9no. Domingo Tiempo Ordinario:
Señor, nos acogemos confiadamente a tu providencia, que nunca se equivoca, y te suplicamos que apartes de nosotros todo mal y nos concedas aquellos beneficios que pueden ayudarnos para la vida presente y la futura. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
13er. Domingo Tiempo Ordinario:
Padre de bondad, que por la gracia de la adopción nos has hecho hijos de la luz, concédenos vivir fuera de las tinieblas del error y permanecer siempre en el esplendor de la verdad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
 17mo. Domingo Tiempo Ordinario:
Oh Dios, protector de los que en ti esperan, sin ti nada es fuerte ni santo; multiplica sobre nosotros los signos de tu misericordia, para que, bajo tu guía providente, de tal modo nos sirvamos de los bienes pasajeros, que podamos adherirnos a los eternos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
21er. Domingo Tiempo Ordinario:
Oh Dios, que unes los corazones de tus fieles en un mismo deseo, inspira a tu pueblo el amor a tus preceptos y la esperanza en tus promesas, para que, en medio de las vicisitudes del mundo, nuestros corazones estén firmes en la verdadera alegría. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
25to. Domingo Tiempo Ordinario:
Oh Dios, que has puesto la plenitud de la ley en el amor a ti y al prójimo, concédenos cumplir tus mandamientos para llegar así a la vida eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
29no. Domingo Tiempo Ordinario:
Dios todopoderoso y eterno, te pedimos entregarnos a ti con fidelidad y servirte con sincero corazón. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
33er. Domingo Tiempo Ordinario:
Señor, Dios nuestro, concédenos vivir siempre alegres en tu servicio, porque en servirte a ti, creador de todo bien, consiste el gozo pleno y verdadero. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.