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Primeras Vísperas de la Sagrada Familia

(Esta fiesta es el domingo dentro de la infraoctava de Navidad, pero cuando la Natividad del Señor cae en domingo, entonces la Sagrada Familia se traslada al 30 de diciembre, y no tiene Primeras Vísperas)

V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo;
como era en el principio, ahora y siempre
por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno:

Al caer de la tarde,
toda la casa,
era aromas de vino
y tierna hogaza.
Mientras, la Madre
era una ánfora llena
de sus pesares.

Al caer de la tarde,
la Madre hilaba,
con aquellas sus manos
de Virgen casta.
Mientras, el Niño
soñaba que soñaba
lirios y espinos.

Al caer de la tarde,
en el silencio,
aserraban las sierras,
del carpintero.
José pensaba
que era el padre dichoso
de la Palabra.

Al caer de la tarde,
Señor atiende,
la amargura infinita
que el mundo tiene.
Colma el vacío
de esta familia humana
sin tu cariño. Amén.

Salmodia:

Antífona 1: Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo.

Salmo 112

Alabad, siervos del Señor,
alabad el nombre del Señor.
Bendito sea el nombre del Señor,
ahora y por siempre:
de la salida del sol hasta su ocaso,
alabado sea el nombre del Señor.

El Señor se eleva sobre todos los pueblos,
su gloria sobre los cielos.
¿Quién como el Señor, Dios nuestro,
que se eleva en su trono
y se abaja para mirar
al cielo y a la tierra?

Levanta del polvo al desvalido,
alza de la basura al pobre,
para sentarlo con los príncipes,
los príncipes de su pueblo;
a la estéril le da un puesto en la casa,
como madre feliz de hijos.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo;
como era en el principio, ahora y siempre
por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 1: Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo.

Antífona 2: José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María como esposa, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo.

Salmo 147

Glorifica al Señor, Jerusalén;
alaba a tu Dios, Sión:
que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,
y ha bendecido a tus hijos dentro de ti;
ha puesto paz en tus fronteras,
te sacia con flor de harina.

Él envía su mensaje a la tierra,
y su palabra corre veloz;
manda la nieve como lana,
esparce la escarcha como ceniza;

hace caer el hielo como migajas
y con el frío congela las aguas;
envía una orden, y se derriten;
sopla su aliento, y corren.

Anuncia su palabra a Jacob,
sus decretos y mandatos a Israel;
con ninguna nación obró así,
ni les dio a conocer sus mandatos.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo;
como era en el principio, ahora y siempre
por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 2: José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María como esposa, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo.

Antífona 3: Los pastores vinieron corriendo y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre.

Cántico Ef 1, 3-10

Bendito sea Dios,
Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que nos ha bendecido en la persona de Cristo
con toda clase de bienes espirituales y celestiales.

Él nos eligió en la persona de Cristo,
antes de crear el mundo,
para que fuésemos santos
e irreprochables ante él por el amor.

Él nos ha destinado en la persona de Cristo,
por pura iniciativa suya,
a ser sus hijos,
para que la gloria de su gracia,
que tan generosamente nos ha concedido
en su querido Hijo,
redunde en alabanza suya.

Por este Hijo, por su sangre,
hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.
El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia
ha sido un derroche para con nosotros,
dándonos a conocer el misterio de su voluntad.

Éste es el plan
que había proyectado realizar por Cristo
cuando llegase el momento culminante:
hacer que todas las cosas tuviesen a Cristo por cabeza,
las del cielo y las de la tierra.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo;
como era en el principio, ahora y siempre
por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 3: Los pastores vinieron corriendo y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre.

Lectura breve: 2 Cor 8, 9

Conocéis el ejemplo de liberalidad de nuestro Señor Jesucristo, que, siendo rico, se hizo pobre por vosotros, para que os enriquecierais con su pobreza.

Responsorio breve:

V. La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros.
R. La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros.
V. Y de su plenitud hemos recibido todos.
R. Y acampó entre nosotros.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros.

Cántico Evangélico

Antífona: El niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que sus padres se diesen cuenta de ello; creían ellos que vendría en la caravana y lo buscaron entre parientes y conocidos.

Magníficat:

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia,
como lo había prometido a nuestros padres,
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo;
como era en el principio, ahora y siempre
por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona: El niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que sus padres se diesen cuenta de ello; creían ellos que vendría en la caravana y lo buscaron entre parientes y conocidos.

Preces:

Adoremos a Cristo, Hijo del Dios vivo, que quiso ser también hijo de una familia humana, y aclamémoslo, diciendo:
Tú eres, Señor, el modelo y el salvador de los hombres.

Cristo Jesús, por el misterio de tu sumisión a María y a José,
-enséñanos a respetar y a obedecer a los que nos gobiernan legítimamente.

Tú que amaste a tus padres y fuiste amado por ellos,
-afianza a todas las familias en el amor y la concordia.

Tú que estuviste siempre atento a las cosas de tu Padre,
-haz que Dios sea honrado en todas las familias.

Tú que quisiste que tus padres, angustiados, te encontraran al cabo de tres días en la casa de tu Padre,
-enséñanos a buscar siempre primero el reino de Dios y su justicia.

Se pueden añadir algunas intenciones libres.

Tú que has dado parte en tu gloria a María y a José,
-admite también a nuestros difuntos en la familia de los santos.

Alegres porque Jesucristo nos ha hecho hijos de Dios, digamos:
Padre nuestro...

Oración:

Dios, Padre nuestro, que has propuesto a la Sagrada Familia como maravilloso ejemplo a los ojos de tu pueblo, concédenos, te rogamos, que, imitando sus virtudes domésticas y su unión en el amor, lleguemos a gozar de los premios eternos en el hogar del cielo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.