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Lectura orante del Evangelio del Sábado de la Semana 3 de Cuaresma: Lucas 18,9-14


Señor, al iniciar la lectura en oración del Evangelio de este día, pedimos la acción de tu Espíritu Santo en nosotros para entender el mensaje que nos comunicas hoy, y acogerlo con actitud de cambio y conversión para el resto de la vida de cada uno de nosotros. Amén.

1. Lectura

a) Texto del día

Lucas 18,9-14: En aquel tiempo, Jesús dijo también a algunos que se tenían por justos y despreciaban a los demás, esta parábola: «Dos hombres subieron al templo a orar; uno fariseo, otro publicano. El fariseo, de pie, oraba en su interior de esta manera: ‘¡Oh Dios! Te doy gracias porque no soy como los demás hombres, rapaces, injustos, adúlteros, ni tampoco como este publicano. Ayuno dos veces por semana, doy el diezmo de todas mis ganancias’. En cambio el publicano, manteniéndose a distancia, no se atrevía ni a alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: ‘¡Oh Dios! ¡Ten compasión de mí, que soy pecador!’. Os digo que éste bajó a su casa justificado y aquél no. Porque todo el que se ensalce será humillado; y el que se humille será ensalzado».

b) Contexto histórico y cultural

Los fariseos constituía una secta caracterizada por un celo excesivo al cumplimiento de la ley de Moisés; el nombre significaba "separados"; el surgimiento de este grupo se atribuye al período de la cautividad babilónica, aunque su manifestación pública en la época de los Macabeos; se consideraban más cercanos a Dios que los demás. Por otra parte, los publicanos, como su nombre lo indica, eran pecadores públicos; esta denominación se aplicaba principalmente a los cobradores de impuestos a los judíos para el imperio romano, que por su oficio eran rechazados y hasta odiados por los judíos en general.

2. Meditación (para leer lenta y pausadamente; deteniéndose a meditar y saborear cada palabra, cada verso y cada estrofa, relacionándolos con el Evangelio del día y con nuestra vida)

El ego

¡Cuánto ultrajo con este ego
que únicamente busca brillo,
queriendo ser el mejor bombillo
aunque los otros se queden ciegos!

Ofendo a Dios, a quien reniego,
pues la humildad la enseña Cristo,
que no vino para ser servido
y nunca quiso ser palaciego.

Falto al hermano que doblego,
y, cuando puedo, también humillo,
a quien trato como enemigo
sólo por querer ser yo primero.

Del banquete hazme camarero,
como esclavo de tus amigos;
así podré comer los platillos
en tu festín del fin de los tiempos.

Amén.

3. Oración

Sencillez y humildad te pido

Sencillez y humildad te pido,
que no pretenda ser el primero,
ni apocar a mis compañeros;
que yo sea el último del nido,
y que sirva a los que conmigo
también han nacido de nuevo.

Amén.

4. Contemplación (en un profundo silencio interior nos abandonamos por unos minutos de un modo contemplativo en el amor del Padre y en la gracia del Hijo, permitiendo que el Espíritu Santo nos inunde. En resumen, intentamos prolongar en el tiempo este momento de paz en la presencia de Dios).

5. Acción

A la humildad se me invita en el día de hoy,
para poder acercarme al Señor;
es mi acción,
con la ayudad de Dios.
Amén.