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Lectura orante del Evangelio del Jueves después de Cenizas de la Cuaresma: Lucas 9,22-25


Que tu Espíritu Santo nos ilumine nuestra mente, Señor, en este momento en que queremos orar con tu Santa Palabra de este día; y que nos anime a convertir en acción de vida lo que habremos orado. Amén.

1. Lectura

a) Texto del día

Lucas 9,22-25: En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «El Hijo del hombre debe sufrir mucho, y ser reprobado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser matado y resucitar al tercer día». Decía a todos: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por mí, ése la salvará. Pues, ¿de qué le sirve al hombre haber ganado el mundo entero, si él mismo se pierde o se arruina?».

b) Contexto histórico y cultural

En la intensidad de su labor, después de haber inquirido a sus apóstoles sobre quién decía la gente que él era, y tras la confesión mesiánica de Pedro, Jesús intenta explicar a sus discípulos la relación entre su mensaje y la cruz, y el sentido salvífico que habría de tener su sufrimiento.

2. Meditación (para leer lenta y pausadamente; deteniéndose a meditar y saborear cada palabra, cada verso y cada estrofa, relacionándolos con el Evangelio del día y con nuestra vida)

Ineludible es la cruz

Ineludible es la cruz
si a Cristo voy a seguir;
si la trato de rehuir
de Jesús, no veré luz

porque si Él cargo con ella
y, de su Padre, me hizo hijo,
del Hermano, el crucifijo,
en mí dejará su huella.

Aunque la cruz sea dolor
y pesado sufrimiento,
no me importe su tormento;
soporte dame, Señor.

Amén.

3. Oración

Ayúdanos, Señor,
a entender y aceptar el sentido del sufrimiento;
que los fracasos, tropiezos, persecuciones y males en general,
con que tropezamos en nuestro diario vivir,
podamos enfrentarlos, y cuando no podamos superarlos,
los asociemos con tu cruz y con tu sufrimiento por nosotros,
como un minúsculo aporte nuestro al sufrimiento y cruz del mundo entero.
Amén.

4. Contemplación (en un profundo silencio interior nos abandonamos por unos minutos de un modo contemplativo en el amor del Padre y en la gracia del Hijo, permitiendo que el Espíritu Santo nos inunde. En resumen, intentamos prolongar en el tiempo este momento de paz en la presencia de Dios).

5. Acción

A valorar la cruz de Cristo y su sacrificio por mí,
estoy invitado en el día de hoy;
también a tomar mis cruces y con ellas seguirlo.
Con su ayuda lo lograré.
Amén.