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Lectura orante del Evangelio del 21 de Diciembre - Adviento: Lucas 1,39-45


Bendecimos y alabamos tu presencia en tu Palabra, Señor; pedimos tu Santo Espíritu para que nos conduzca a orar el texto de hoy, y a vivir su mensaje. Amén.

1. Lectura

a) Texto del día

Lucas 1,39-45: En aquellos días, se levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena de Espíritu Santo; y exclamando con gran voz, dijo: «Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno; y ¿de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí? Porque, apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno. ¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!».

b) Contexto histórico y cultural

Como sacerdote, Zacarias vivía en la región de Judá junto a Isabel, su esposa. Ambos eran de avanzada edad, y no habían procreado hijos. Por obra de Dios, Isabel se encontraba con seis meses de embarazo, esperando el nacimiento de quien habría de ser llamado Juan, y conocido como el Bautista, el precursor del salvador del mundo. En el anuncio del ángel Gabriel a María, este embarazo llegó al conocimiento de la virgen, que presurosa se dispone a visitar a su anciana, y anteriormente estéril, pariente.

2. Meditación (para leer lenta y pausadamente; deteniéndose a meditar y saborear cada palabra, cada verso y cada estrofa, relacionándolos con el Evangelio del día y con nuestra vida)

¡Arde del Espíritu Santo!

También aquello de Isabel,
que en su vientre, aridez, no hay ya,
a María había dicho Gabriel;
motivo para visitar.

Con una dulzura de miel
por su condición maternal,
alegres al mismo nivel
comparten un gozo total.

Con el Señor y el profeta
en los vientres, ya hay saltos;
en ellas, dicha no es dieta:
¡arde el Espíritu Santo!

3. Oración

Dame, Señor, el deseo de servir, de ayudar,
de disfrutar el gozo de los otros,
y su victoria disfrutar.
Amén.

4. Contemplación (en un profundo silencio interior nos abandonamos por unos minutos de un modo contemplativo en el amor del Padre y en la gracia del Hijo, permitiendo que el Espíritu Santo nos inunde. En resumen, intentamos prolongar en el tiempo este momento de paz en la presencia de Dios).

5. Acción

Ser solidario es mi compromiso de hoy.
Alegrarme en el éxito de los demás
y ayudarles cuando me necesiten,
aunque no me lo hayan pedido.
Amén.