Luz de Dios

(Pensamiento de san Pío de Pietrelcina)
La gracia más delicada que pueden pedir
para aquellos que aspiran a tener una vida espiritual profunda
es la de que se les aumente la luz de Dios.
Esta es una luz que no se puede adquirir ni por mucho estudiar
ni a través de la instrucción humana,
porque la infunde directamente Dios.
Cuando el alma recta recibe esta luz,
llega a conocer y a amar a Dios y a las cosas eternas
en sus meditaciones con extrema claridad y deleite.