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Lectura y responsorio breve, cántico evangélico, preces y oración de Laudes y Vísperas para cada día antes de la Epifanía, desde el 2 de enero


2 de enero:
Laudes:
Lectura breve - Is 49, 8-9a: Te he constituido como alianza del pueblo, para restaurar el país, para repartir las heredades desoladas, para decir a los cautivos: «Salid», y a los que están en tinieblas: «Venid a la luz.»
Responsorio breve:
V. El Señor ha revelado su salvación. Aleluya, aleluya.
R. El Señor ha revelado su salvación. Aleluya, aleluya.
V. Su salvación.
R. Aleluya, aleluya.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. El Señor ha revelado su salvación. Aleluya, aleluya.
Cántico Evangélico (Benedictus)
Antífona: Yacía en el pesebre y resplandecía en el cielo; a nosotros venía y con el Padre permanecía.
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas.
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos por el camino de la paz.
Gloria...
Antífona: Yacía en el pesebre y resplandecía en el cielo; a nosotros venía y con el Padre permanecía.
Preces:
Dirijamos nuestras súplicas a Cristo, el hombre celeste, nuevo Adán y espíritu que da vida, y digámosle con fe:
Señor, ten piedad.
Cristo Jesús, sol de justicia que manifestaste tu gloria al hacerte hombre como nosotros para llevar a su plena realización la alianza inaugurada con los padres,
-te pedimos que nos concedas la abundancia de tu luz.
Cristo Jesús, que fuiste glorificado por los ángeles, anunciado por los pastores y proclamado por Simeón y Ana,
-haz que el pueblo heredero de las promesas reciba tu Evangelio.
Cristo Jesús, en cuyo nacimiento los ángeles anunciaron la gloria en el cielo y la paz en la tierra,
-te pedimos que tu paz se extienda por todo el mundo.
Cristo Jesús, nuevo Adán que renovaste al hombre envejecido y nos preparaste una mansión en tu reino,
- te pedimos que levantes la esperanza de los que se sienten oprimidos.
Se pueden añadir algunas intenciones libres.
Alegres porque Jesucristo nos ha hecho hijos de Dios, digamos: Padre nuestro...
Oración: Concede, Señor, a tu pueblo perseverancia y firmeza en la fe, y a cuantos confiesan que tu Hijo, Dios de gloria eterna como tú, nació de Madre Virgen, con un cuerpo como el nuestro, líbralos de los males de esta vida y ayúdales a alcanzar las alegrías eternas. Por nuestro Señor Jesucristo., tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
Vísperas:
Lectura breve Col 1, 13-15: Dios nos ha sacado del dominio de las tinieblas, y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido, por cuya sangre hemos recibido la redención, el perdón de los pecados. Él es imagen de Dios invisible, primogénito de toda criatura.
Responsorio breve:
V. La Palabra se hizo carne. Aleluya, aleluya.
R. La Palabra se hizo carne. Aleluya, aleluya.
V. Y acampó entre nosotros.
R. Aleluya, aleluya.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. La Palabra se hizo carne. Aleluya, aleluya.
Cántico evangélico (Magnificat) 
Antífona: Oh dichosa Infancia, que ha restaurado la vida humana; Cristo, como el esposo que sale de su alcoba, ha salido del seno de María.
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia,
como lo había prometido a nuestros padres,
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria...
Antífona: Oh dichosa Infancia, que ha restaurado la vida humana; Cristo, como el esposo que sale de su alcoba, ha salido del seno de María.
Preces:
Dios, que de muchas maneras habló en otro tiempo a nuestros antepasados por los profetas, ahora, en estos tiempos, que son los últimos, nos ha hablado por medio de su Hijo; imploremos, pues, su misericordia, diciendo:
Señor, ten piedad.
Por tu Iglesia santa:
-que todos tus hijos proclamen, con fidelidad y valentía que Cristo es el Salvador.
Señor, ten piedad.
Por los que proclaman el Evangelio:
-que los ministros de la palabra anuncien con valor el nombre del Salvador a todo el mundo.
Señor, ten piedad.
Por nuestros hermanos enfermos:
-que al invocar el nombre del Salvador obtengan la salud.
Señor, ten piedad.
Por los cristianos que sufren persecución:
-que acepten con paciencia los insultos e injusticias por el nombre del Salvador.
Señor, ten piedad.
Se pueden añadir algunas intenciones libres.
Por nuestros hermanos que han muerto por culpa de los hombres:
-que por la misericordia de Dios obtengan la vida.
Señor, ten piedad.
A pesar de que en el mundo existe el odio y la división, oremos a aquel que nos ha hermanado en Jesucristo, diciendo: Padre nuestro...
Oración: Concede, Señor, a tu pueblo perseverancia y firmeza en la fe, y a cuantos confiesan que tu Hijo, Dios de gloria eterna como tú, nació de Madre Virgen, con un cuerpo como el nuestro, líbralos de los males de esta vida y ayúdales a alcanzar las alegrías eternas. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
3 de enero:
Laudes:
Lectura breve - Is 62, 11-12: Decid a la ciudad de Sión: «Mira a tu Salvador que llega, el premio de su victoria lo acompaña, su recompensa lo precede. Los llamarán "Pueblo santo", "Redimidos del Señor".»
Responsorio breve:
V. El Señor ha revelado su salvación. Aleluya, aleluya.
R. El Señor ha revelado su salvación. Aleluya, aleluya.
V. Su salvación.
R. Aleluya, aleluya.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. El Señor ha revelado su salvación. Aleluya, aleluya.
Cántico Evangélico (Benedictus)
Antífona: La Palabra se hizo carne y puso su morada entre nosotros, llena de gracia y de verdad, y de su plenitud todos hemos recibido gracia sobre gracia. Aleluya.
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas.
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos por el camino de la paz.
Gloria...
Antífona: La Palabra se hizo carne y puso su morada entre nosotros, llena de gracia y de verdad, y de su plenitud todos hemos recibido gracia sobre gracia. Aleluya.
Preces:
Acudamos alegres a nuestro Redentor, al Hijo de Dios hecho hombre para renovar al hombre, y digámosle confiados:
Quédate con nosotros, oh Emmanuel.
Oh Jesús, Hijo de Dios vivo, esplendor del Padre, luz increada, rey de la gloria, sol de justicia e hijo de la Virgen María,
-ilumina con la luz de tu encarnación el día que ahora empezamos.
Oh Jesús, consejero admirable, Dios poderoso, padre sempiterno, príncipe de la paz,
-haz que los ejemplos de tu humanidad santa sean norma para nuestra vida.
Oh Jesús, todopoderoso y paciente, humilde de corazón y obediente,
-manifiesta a todos los hombres la belleza de la humildad.
Oh Jesús, padre de los pobres, gloria de los fieles, pastor bueno, luz indeficiente, sabiduría infinita y bondad inmensa, camino, verdad y vida para todos,
-concede a tu Iglesia el espíritu de pobreza.
Se pueden añadir intenciones libres.
Como Jesucristo, también nosotros somos hijos de Dios; por eso con él nos atrevemos a decir: Padre nuestro...
Oración: Dios todopoderoso, tú has dispuesto que por el nacimiento virginal de tu Hijo, su humanidad no quedara sometida a la herencia del pecado: por este admirable misterio, humildemente te rogamos que cuantos hemos renacido, en Cristo, a una vida nueva, no volvamos otra vez a la vida caduca de la que nos sacaste. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
Vísperas:
Lectura breve - 1 Jn 1, 5b. 7: Dios es luz y en él no hay tiniebla alguna. Si caminamos en la luz, lo mismo que está él en la luz, entonces vivimos en comunión unos con otros; y la sangre de Jesús, su Hijo, nos purifica de todo pecado.
Responsorio breve:
V. La Palabra se hizo carne. Aleluya, aleluya.
R. La Palabra se hizo carne. Aleluya, aleluya.
V. Y acampó entre nosotros.
R. Aleluya, aleluya.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. La Palabra se hizo carne. Aleluya, aleluya.
Cántico evangélico (Magnificat) 
Antífona: Alegrémonos en el Señor y exultemos en el Espíritu, porque ha aparecido en el mundo la salvación eterna. Aleluya.
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia,
como lo había prometido a nuestros padres,
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria...
Antífona: Alegrémonos en el Señor y exultemos en el Espíritu, porque ha aparecido en el mundo la salvación eterna. Aleluya.
Preces:
Con el nacimiento de Cristo el pueblo de Dios ha dado mejor fruto y su más bella flor; digamos, pues, con alegría, aclamando a nuestro Salvador:
Que tu nacimiento, Señor, sea la alegría del mundo.
Cristo, vida nuestra, que has venido al mundo para ser cabeza de la Iglesia,
-da crecimiento a tu cuerpo y haz que se construya en el amor.
Tú que has querido ser adorado no sólo como Dios, sino también como hombre,
-concédenos tener parte en tu divinidad.
Tú que por la encarnación has sido constituido mediador de los hombres,
-haz que los ministros de tu Iglesia, ayudados por tu gracia, vivan íntimamente unidos a ti por la santidad de sus vidas.
Tú que al venir al mundo instauraste un nuevo orden entre los hombres,
-haz que todos los pueblos conozcan tu salvación.
Se pueden añadir algunas intenciones libres.
Tú que al nacer destruiste el poder de la muerte,
-libra a todos los difuntos de todo vínculo de pecado.
Alegres porque Jesucristo nos ha hecho hijos de Dios, digamos:
Padre nuestro...
Oración: Dios todopoderoso, tú has dispuesto que por el nacimiento virginal de tu Hijo, su humanidad no quedara sometida a la herencia del pecado: por este admirable misterio, humildemente te rogamos que cuantos hemos renacido, en Cristo, a una vida nueva, no volvamos otra vez a la vida caduca de la que nos sacaste. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
4 de enero:
Laudes:
Lectura breve - Is 45, 22-24: Volveos hacia mí para salvaros, confines de la tierra, pues yo soy Dios y no hay otro. Yo juro por mi nombre, de mi boca sale una sentencia, una palabra irrevocable: «Ante mí se doblará toda rodilla, por mí jurará toda lengua.»
Responsorio breve:
V. El Señor ha revelado su salvación. Aleluya, aleluya.
R. El Señor ha revelado su salvación. Aleluya, aleluya.
V. Su salvación.
R. Aleluya, aleluya.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. El Señor ha revelado su salvación. Aleluya, aleluya.
Cántico evangélico (Benedictus)
Antífona: Cristo, nuestro Dios, que posee la plenitud de la divinidad, al nacer como hombre ha renovado la humanidad. Aleluya.
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas.
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos por el camino de la paz.
Gloria...
Antífona: Cristo, nuestro Dios, que posee la plenitud de la divinidad, al nacer como hombre ha renovado la humanidad. Aleluya.
Preces:
Glorifiquemos a Cristo, Verbo eterno del Padre, manifestado en la carne, contemplado por los ángeles y predicado a los paganos, y digámosle devotamente:
Te adoramos, Hijo unigénito de Dios.
Libertador del género humano, que naciendo de la Virgen has venido a renovar el mundo,
-líbranos por intercesión de María de toda corrupción de la carne.
Tú que desde el cielo hiciste brillar en la tierra la justicia increada,
-ilumina con la claridad de tu luz el día que empezamos y toda nuestra vida.
Hijo de Dios, que nos has revelado el amor del Padre,
-haz que también nuestra caridad manifieste a los hombres el amor de Dios.
Tú que quisiste acampar entre nosotros,
-haz que seamos dignos de morar contigo en tu reino.
Se pueden añadir algunas intenciones libres.
Con el deseo de que la luz de Cristo ilumine a todos los hombres y que su amor se extienda por toda la tierra, pidamos al Padre que su reino venga a nosotros:
Padre nuestro...
Oración: Dios todopoderoso, que tu Salvador, luz de redención que surge en el cielo, amanezca también en nuestros corazones y los renueve siempre. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
Vísperas:
Lectura breve - Rm 8, 3b-4: Dios envió a su propio Hijo, sometido a una existencia, semejante a la de la carne de pecado. Así dictó sentencia de condenación contra el pecado, que ejercía su poder en la vida según la carne. De este modo la exigencia y el fin de la ley tuvieron cumplimiento en nosotros, que no vivirnos la vida puramente natural según la carne, sino la vida sobrenatural según el espíritu.
Responsorio breve:
V. La Palabra se hizo carne. Aleluya, aleluya.
R. La Palabra se hizo carne. Aleluya, aleluya.
V. Y acampó entre nosotros.
R. Aleluya, aleluya.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. La Palabra se hizo carne. Aleluya, aleluya.
Cántico evangélico (Magnificat) 
Antífona: Yo procedo y vengo del Padre; no he venido por cuenta propia, sino que he sido enviado por él.
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia,
como lo había prometido a nuestros padres,
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria...
Antífona: Yo procedo y vengo del Padre; no he venido por cuenta propia, sino que he sido enviado por él. 
Preces:
Cristo ha venido a nosotros y se ha entregado por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y para reservarse para sí, como posesión propia, un pueblo purificado y lleno de fervor por las buenas obras; invoquémoslo, pues, con plena fe, diciendo:
Señor, ten piedad.
Por tu santa Iglesia:
-para que todos sus hijos renazcan a nueva vida.
Señor, ten piedad.
Por los pobres, prisioneros y exiliados:
-para que en nuestro amor te descubran a ti, Hijo de Dios hecho hombre.
Señor, ten piedad.
Para que nuestro gozo llegue a ser pleno,
-y comprendamos la grandeza del don que el Padre nos ha dado en tu persona.
Señor, ten piedad.
Se pueden añadir algunas intenciones libres.
Para que los fieles difuntos, iluminados por la claridad de tu nacimiento, contemplen tu rostro,
-y no haya ya más noche ni tiniebla para ellos.
Señor, ten piedad.
Gracias a Jesucristo somos hijos de Dios; por eso nos atrevemos a decir:
Padre nuestro...
Oración: Dios todopoderoso, que tu Salvador, luz de redención que surge en el cielo, amanezca también en nuestros corazones y los renueve siempre. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
5 de enero:
Laudes:
Lectura breve - Sb 7, 26-27: La Sabiduría es un reflejo de la luz eterna, un espejo sin mancha de la actividad de Dios, una imagen de su bondad. Aun siendo sola, lo puede todo; sin salir de sí misma todo lo renueva; en todas las edades entra en las almas santas y forma en ellas amigos de Dios y profetas.
Responsorio breve:
V. El Señor ha revelado su salvación. Aleluya, aleluya.
R. El Señor ha revelado su salvación. Aleluya, aleluya.
V. Su salvación.
R. Aleluya, aleluya.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. El Señor ha revelado su salvación. Aleluya, aleluya.
Cántico evangélico (Benedictus)
Antífona: El Señor ha visitado y redimido a su pueblo.
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas.
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos por el camino de la paz.
Gloria...
Antífona:
El Señor ha visitado y redimido a su pueblo.
Preces:
Alabemos a Cristo, que se ha hecho para nosotros sabiduría, justicia, santificación y redención, y supliquémosle confiados, diciendo:
Que tu nacimiento, Señor, nos salve.
Rey del universo, a quien, los pastores encontraron envuelto en pañales,
-ayúdanos a imitar siempre tu pobreza y tu sencillez.
Señor del cielo, que desde tu solio real bajaste a lo más humilde de la tierra,
-enséñanos a honrar siempre a nuestros hermanos de condición más humilde.
Oh Cristo, luz eterna, que al asumir nuestra carne no fuiste contaminado por nuestro pecado,
-haz que tus fieles, al usar de los bienes de este mundo, no se vean manchados por ellos.
Esposo divino de la Iglesia, que eres para ella torre de fortaleza,
-haz que todos tus fieles perseveren unidos a ella y en ella encuentren la salvación.
Se pueden añadir algunas intenciones libres.
Ya que somos de la familia de Dios, digamos con gran confianza a nuestro Padre del cielo:
Padre nuestro...
Oración: Señor, que has comenzado de modo admirable la obra de la redención de los hombres con el nacimiento de tu Hijo, concédenos, te rogamos, una fe tan sólida que, guiados por el mismo Jesucristo, podamos alcanzar los premios eternos que nos has prometido. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
Vísperas:
Lectura breve - 1 Jn 5, 20: Sabemos que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado inteligencia, para que conozcamos al Dios verdadero y para que estemos en él, su verdadero Hijo, el cual es Dios verdadero y es vida eterna.
Responsorio breve:
V. La Palabra se hizo carne. Aleluya, aleluya.
R. La Palabra se hizo carne. Aleluya, aleluya.
V. Y acampó entre nosotros.
R. Aleluya, aleluya.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. La Palabra se hizo carne. Aleluya, aleluya.
Cántico evangélico (Magnificat) 
Antífona: Hemos encontrado a Jesús de Nazaret, hijo de José, de quien escribió Moisés en la ley y de quien hablaron los profetas.
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia,
como lo había prometido a nuestros padres,
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria...
Antífona: Hemos encontrado a Jesús de Nazaret, hijo de José, de quien escribió Moisés en la ley y de quien hablaron los profetas.
Preces:
Bendigamos a Cristo, el «Dios—con—nosotros» a quien María concibió y dio a luz, y supliquémosle, diciendo:
Hijo de la Virgen María, escúchanos.
Tú que diste a María el gozo de la maternidad,
-concede a todos los padres y madres de familia poder alegrarse en sus hijos.
Tú que te hiciste niño,
-concede a los niños tu sabiduría y tu gracia.
Tú que viniste para hacer del género humano el pueblo de Dios,
-haz que todas las naciones alcancen la concordia mutua y vivan como una sola familia.
Tú que al nacer en una familia fortaleciste los vínculos familiares,
-haz que las familias vean crecer su unidad.
Se pueden añadir algunas intenciones libres.
Tú que quisiste nacer en el tiempo,
-concede a los difuntos nacer a tu eternidad.
Alegres porque Jesucristo nos ha hecho hijos de Dios, digamos:
Padre nuestro...
Oración: Señor, que has comenzado de modo admirable la obra de la redención de los hombres con el nacimiento de tu Hijo, concédenos, te rogamos, una fe tan sólida que, guiados por el mismo Jesucristo, podamos alcanzar los premios eternos que nos has prometido. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
 6 de enero (cuando la solemnidad de la Epifanía del Señor se celebra el domingo que coincide con los días 7 u 8 de enero):
Laudes:
Lectura breve - Is 61,1-2a: El Espíritu del Señor está sobre mí, porque el Señor me ha ungido. Me ha
enviado para dar la buena noticia a los pobres, para vendar los corazones desgarrados, para proclamar la amnistía a los cautivos, la libertad a los prisioneros, para proclamar el año de gracia del Señor.
Responsorio breve:
V. El Señor ha revelado su salvación. Aleluya, aleluya.
R. El Señor ha revelado su salvación. Aleluya, aleluya.
V. Su salvación.
R. Aleluya, aleluya.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. El Señor ha revelado su salvación. Aleluya, aleluya.
Cántico Evangélico (Benedictus)
Antífona: Éste es Jesucristo, nuestro Señor, quien viene por medio del agua y de la sangre.
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas.
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos por el camino de la paz.
Gloria...
Antífona: Éste es Jesucristo, nuestro Señor, quien viene por medio del agua y de la sangre.
Preces:
Glorifiquemos a Cristo, Palabra eterna del Padre, engendrado antes de los siglos y nacido por nosotros en el tiempo, y aclamémoslo, diciendo:
Que se goce la tierra, Señor, ante tu venida.
Cristo, Palabra eterna, que al venir al mundo anunciaste la alegría a la tierra,
-alegra nuestros corazones con la gracia de tu visita.
Salvador del mundo, que con tu nacimiento nos has revelado la fidelidad de Dios,
-haz que nosotros seamos también fieles a las promesas de nuestro bautismo.
Rey del cielo y de la tierra, que por tus ángeles anuncias la paz a los hombres,
-conserva nuestras vidas en tu paz.
Señor, tú que viniste para ser la vid verdadera que nos diera el fruto de vida,
-haz que permanezcamos siempre en ti y demos fruto abundante.
Se pueden añadir algunas intenciones libres.
Porque Dios ha infundido en nuestros corazones un espíritu filial, nos atrevemos a decir: Padre nuestro...
Oración: Ilumina, Señor, a tus fieles, y alumbra sus corazones con la luz de tu gloria, para que siempre conozcan a su Salvador y se adhieran a él con total entrega. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
Vísperas:
Lectura breve Hch 10, 37-38: Vosotros sabéis lo acaecido en toda Judea: cómo Jesús, de Nazaret empezó su actividad por Galilea después del bautismo predicado por Juan; cómo Dios lo ungió con el poder del Espíritu Santo; cómo pasó haciendo el bien, y devolviendo la salud a todos los que estaban esclavizados por el demonio, porque Dios estaba con él.
Responsorio breve:
V. La Palabra se hizo carne. Aleluya, aleluya.
R. La Palabra se hizo carne. Aleluya, aleluya.
V. Y acampó entre nosotros.
R. Aleluya, aleluya.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. La Palabra se hizo carne. Aleluya, aleluya.
Cántico evangélico (Magnificat) 
Antífona: Se oyó una voz desde el cielo, que decía: «Tú eres mi Hijo amado, en quien tengo mis complacencias.»
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia,
como lo había prometido a nuestros padres,
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria...
Antífona: Se oyó una voz desde el cielo, que decía: «Tú eres mi Hijo amado, en quien tengo mis complacencias.»
Preces:
Aclamemos alegres a Cristo, ante cuyo nacimiento los ángeles anunciaron la paz a la tierra, y supliquémosle, diciendo:
Que tu nacimiento, Señor, traiga la paz a todos los hombres.
Tú que con el misterio de tu nacimiento consuelas a la Iglesia,
-cólmala también de todos tus bienes.
Tú que has acompañado a los hombres durante los siglos en medio de todas las pruebas de su existencia,
-haz que todos se acerquen a ti, Señor, y te reconozcan como Salvador.
Tú que, esperado durante largos siglos, viniste en el tiempo de la historia señalado por tu Padre,
-manifiesta tu presencia a los que todavía te están esperando.
Tú que te has hecho hombre para salvarnos a todos,
-conduce a la gracia del bautismo a todos los que van a nacer.
Se pueden añadir algunas intenciones libres.
Tú que, hecho carne, restauraste la naturaleza humana deteriorada por la muerte,
-concede la plena salvación a los difuntos.
Gracias a Jesucristo somos hijos de Dios; por eso nos atrevemos a decir: Padre nuestro...
Oración: Ilumina, Señor, a tus fieles, y alumbra sus corazones con la luz de tu gloria, para que siempre conozcan a su Salvador y se adhieran a él con total entrega. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
7 de enero (cuando la solemnidad de la Epifanía se celebra el domingo que coincide con el día 8 de enero):
Laudes:
Lectura breve - Is 9, 6: Un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado; lleva sobre sus hombros el señorío y será llamado: «Consejero admirable», «Dios poderoso», «Padre sempiterno» y «Príncipe de la paz».
Responsorio breve:
V. El Señor ha revelado su salvación. Aleluya, aleluya.
R. El Señor ha revelado su salvación. Aleluya, aleluya.
V. Su salvación.
R. Aleluya, aleluya.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. El Señor ha revelado su salvación. Aleluya, aleluya.
Cántico Evangélico (Benedictus)
Antífona: Éste es aquel de quien se había escrito: Cristo nació en Israel y su reino no tendrá fin.
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas.
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos por el camino de la paz.
Gloria...
Antífona: Éste es aquel de quien se había escrito: Cristo nació en Israel y su reino no tendrá fin.
Preces:
Aclamemos a Cristo, salvador enviado por Dios, a quien han contemplado los confines de la tierra, y digámosle:
Gloria a ti, Señor Jesús.
Redentor de todos los pueblos, que al venir al mundo destruiste el muro queseparaba a Israel de las naciones paganas,
-haz que desaparezcan del mundo todas las discriminaciones que atentan contra la dignidad humana.
Tú que por tu encarnación y tu nacimiento quisiste habitar entre nosotros,
-enséñanos a descubrir tu presencia en la Iglesia y en todos los hombres.
Tú que nos has dado el pleno conocimiento de Dios, nuestro Padre,
-ayúdanos a vivir plenamente de tu palabra por nuestra fe y por nuestras obras.
Tú que eres el «Dios—con—nosotros» que has renovado maravillosamente la creación entera,
-haz que en nosotros todo se renueve también: el corazón, las palabras y las obras.
Se pueden añadir algunas intenciones libres.
Como Jesucristo, también nosotros somos hijos de Dios; por eso nos atrevemos a decir: Padre nuestro...
Oración: Dios todopoderoso y eterno, tú que has querido manifestarte con nueva claridad en el nacimiento de tu Hijo Jesucristo, concédenos, te rogamos, que así como él comparte con nosotros, naciendo de la Virgen, la condición humana, nosotros consigamos en su reino participar un día de la gloria de su divinidad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.