Credo

(Juan 11,40: Jesús le dijo: «¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?»)
Asumo como ideario
el Credo y lo hago propio;
es mi ideal primario,
de él deriva cualquier otro;
algo contrario de ahí,
sería necedad de un tonto.
Creo que hay un Dios verdadero;
uno, existe uno sólo;
aunque falsos hay bastantes:
ídolos hasta con trono
cosas, personas, dinero,
y he mencionado pocos.
Es Padre, porque hay un Hijo
que nos hizo hijos a todos;
Padre que actúa como madre
con sus hijos, ¡amoroso!;
nada limita su acción
porque es todopoderoso;
es creador de cuanto existe,
lo cercano y lo remoto,
lo visible y lo que no;
es su hechura, ¡el gran cosmos!
También creo en Jesucristo,
que es el Hijo de Dios, voz,
palabra en la creación
por la que se hizo todo;
que en la plenitud del tiempo
se encarnó entre nosotros
por el Espíritu Santo
que, de un espiritual modo,
fecundó a María, virgen;
y al padecer por nosotros
y morir crucificado,
desde ahí, salvados somos;
y con su resurrección
y, al cielo, ascensión, glorioso
con su Padre reina ya.
Creo que igualmente glorioso
es el Espíritu Santo;
del Padre y el Hijo, el soplo,
que es Señor como ellos,
y, de vida, es dadivoso,
fue impulso de los profetas
siendo, de sus voces, tono.
También creo en la Iglesia
que, unidos, somos nosotros;
proyecto de santidad,
¡de hoy, los santos, sin ser sosos!;
es Iglesia Católica,
pues todo el mundo es su entorno;
y, de ella, los Apóstoles,
son fundamento de apoyo.
Creo en la comunión de santos
pidiendo unos por otros;
unidos como en un cuerpo
los vivos y muertos, ¡todos!;
y, al haber sido salvados,
también actuamos nosotros.
De la amnistía de las faltas,
creo que Dios es generoso,
quiere que todos se salven,
que abandonemos el lodo,
y los pecados perdona
al corazón pesaroso.
Creo en la resurrección
ante Él, juez justo y grandioso,
al fin de todos los tiempos,
de nuestros restos corpóreos;
y que habremos de enfrentar
un juicio personal todos,
unos para la condena
y otros para eterno gozo
en compañía de Dios;
ese gozo me propongo,
y espero que tú también,
pues Cristo murió por todos.
Esto es lo importante en que creo
que el apostólico foro
y el Espíritu en la Iglesia
nos han transmitido a coro;
doctrina para salvarme,
si busco otra me equivoco.

Amén.